home Noticias Sanidad Actualidad de la sanidad en España

Actualidad de la sanidad en España

A pesar de que muchas estadísticas públicas sitúan a la sanidad española como una de las seis mejores de Europa, hay muchos aspectos que con los últimos años de crisis han ido evolucionando negativamente.

Son muchos los recortes que se han aplicado al sistema sanitario español, lo que ha dibujado un escenario mucho más restrictivo que épocas anteriores. La sanidad en España es competencia de las Comunidades Autónomas, por ello se dan diferencias en las coberturas y en las listas de esperas para intervenciones quirúrgicas y visitas a especialistas, según en qué parte del territorio español se viva. También la actual tendencia a la privatización y a la externalización de muchos de los servicios que se prestan al ciudadano está cambiando el panorama sanitario en este país.

Situación actual en un escenario de crisis económica

A raíz de la llegada de la crisis económica a España los presupuestos públicos se han visto mermados en diferentes ocasiones. El referente al apartado sanitario no escapa a estas medidas de austeridad, a pesar de ser un sector prioritario se ha visto cada año como han sido recortadas las partidas presupuestarias destinadas a los gastos médicos que genera la población y al de la formación continua de su personal. Se han reducido el número de camas disponibles en la mayoría de los hospitales públicos, se han excluido medicamentos que antes eran sufragados por el sistema sanitario. Los profesionales médicos han visto como las consultas se han ido saturando, debido a los recortes en las políticas de recursos humanos que afectan especialmente al sector de la enfermería y al de los médicos, provocando que la prestación médica se realice contra reloj, con las consiguientes desventajas que ello provoca.

Las listas de esperas no han escapado a este panorama negativo, han aumentando considerablemente los días que los pacientes han de esperar, tanto para ser atendidos por los distintos especialistas, principalmente en las áreas de ginecología y oftalmología, así como para ser ingresados en los hospitales para la realización de cirugías y otros tratamientos. En un escenario donde las prestaciones médicas se reducen, la aparición de enfermedades va en aumento. Una situación de desempleo prolongado puede desencadenar en una profunda depresión que ha de ser tratada debidamente. Otras patologías suelen agravarse en este tipo de situaciones, como por ejemplo el alcoholismo y otras drogodependencias.

Aumento del IVA e implantación del copago

Por si todo esto fuese poco, el aumento del Impuesto sobre el Valor Añadido en muchos de los productos relacionados con el sector sanitario ha venido a encarecer aún más los precios que los ciudadanos tendrán que pagar cuando tengan alguna enfermedad. Desde 2014 el tipo impositivo que se aplica es del 21%. Sufren este encarecimiento todos los equipos médicos, el aparato instrumental sanitario, los productos farmacéuticos y los intermedios de elaboración de medicamentos. Esta medida tuvo que ser adoptada por el Gobierno debido a una Directiva Europa que declaraba que España estaba incumpliendo los establecido a nivel europeo, al aplicar un tipo impositivo menor que el resto de la UE. A ser el IVA un impuesto que recae en los bolsillos de los consumidores finales, serán los ciudadanos los que tengan que sufragar este aumento. Todo ello unido a las fórmulas establecidas por algunas Comunidades Autónomas de copago sanitario, hacen que los gastos por enfermedad en el presupuesto familiar se disparen.

Una reforma sanitaria necesaria

Ante este panorama se hace totalmente evidente la necesidad de una reforma sanitaria profunda que permita realizar una gestión más eficaz de los recursos existentes, reduciendo de esa forma el gasto sanitario. Esta gestión pasa también por la creación de una conciencia de gasto, tanto en los profesionales médicos como en los propios pacientes. La potenciación y racionalización de los servicios de atención primaria es otro de los aspectos a mejorar, ya que ello conllevaría una reducción importante de los gastos hospitalarios y de especialistas. Esta mejora debería provocar una reducción en las remisiones hospitalarias de enfermos crónicos y de pacientes de avanzada edad. Una mayor implantación de medios de atención basados en las nuevas tecnologías también ayudaría a una descongestión de los centros de salud y ahorro importante en costes.