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Avances en la lucha contra el Alzheimer

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La enfermedad de Alzheimer es un deterioro anormal, progresivo e irreversible de cerebro, que hace que los individuos pierdan en forma continua la capacidad para recordar, razonar y comprender. Dicha enfermedad a menudo, causa un daño terrible a la salud mental y luego a la salud física de los ancianos. Nadie sabe con certeza su causa, pero los científicos han propuesto algunas que incluyen: alteraciones en el desarrollo celular o síntesis de proteínas en el cerebro, accidentes cerebrovasculares, alteración de la composición de lipoproteínas sanguíneas, la obesidad, regulación deficiente de la glucosa sanguínea (por ejemplo; diabetes), presión sanguínea alta, el colesterol sanguíneo alto y los niveles elevados de radicales libres.

Diez signos de advertencia de enfermedad de Alzheimer:

  1. Pérdida reciente de la memoria que afecta el desempeño laboral
  2. Dificultad para realizar las tareas conocidas
  3. Problemas con el lenguaje
  4. Desorientación en tiempo y lugar
  5. Criterio disminuido o alterado
  6. Problemas con el pensamiento abstracto
  7. Tendencia a perder cosas
  8. Cambios del estado de ánimo o comportamiento
  9. Cambios de personalidad
  10.  Pérdida de iniciativa

La Organización Mundial de la Salud (2017), refiere que en el mundo entero hay unos 50 millones de personas que padecen demencia, y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos, de los cuales, la enfermedad de Alzheimer, que es la forma más común de demencia, acapara entre un 60% y un 70% de los casos, por lo que se ha convertido en una prioridad para la salud pública, así mismo, proyecta que, el número total de personas con demencia alcance los 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050, posiblemente este hecho ocurra, debido a que en los países de ingresos bajos y medios, el número de personas con demencia tenderá a aumentar cada vez más.

A raíz de todo lo descrito, la pregunta es, ¿Qué está haciendo la ciencia en la actualidad para disminuir la incidencia de esta enfermedad en la población y reducir los efectos que la misma ocasiona en las personas que la padecen? Hasta la actualidad, los tratamientos dirigidos hacia la enfermedad de Alzheimer, se han basado en su naturaleza sintomática y usualmente, se dedican a neutralizar los efectos producidos en el nivel de los neurotransmisores implicados en esta enfermedad.

Investigaciones enfocadas a la prevención y cura del Alzheimer

  • En el 2015, Morales, Arata y Maccion, en un estudio titulado “La teoría de la neuroinmodulación en enfermedades neurodegenerativas: nuevas evidencias científicas” se encargaron de estudiar las terapias basadas en la proteína tau, ya que la formación de los filamentos helicoidales apareados (PHFs), constituyen un efecto crítico en el proceso degenerativo, y son marcadores clásicos de la enfermedad de Alzheimer. Esta investigación la realizaron enfocados en la actividad antiinflamatoria de un producto natural endémico del norte de Chile biológicamente muy seguro y vitaminas del complejo B (B6, B9 y B12), cuyo nombre es BrainUp-10®, el principio activo de este compuesto es el ácido fúlvico, el cual, es capaz de bloquear la autoagregación de la proteína tau in vitro, afectando la morfología de los PHFs. Según los autores previamente mencionados, durante la realización de un ensayo clínico, los pacientes que se sometieron al tratamiento con este compuesto, evidenciaron una menor tendencia hacia el deterioro cognitivo, reducción de los síntomas neuropsicológicos y menor estrés neuropsiquiátrico para los cuidadores de los pacientes.
  • Otra investigación, fue realizada en Cuba en el 2017, en Cuba por la Dra. Leslie Pérez Ruiz, quién desarrolló un medicamento llamado NeuroEpo, sin embargo, este medicamento, no evita directamente el Alzheimer, sino que se ocupa en disminuir los daños que la enfermedad produce, por lo tanto, el fin de este hallazgo sería mejorar la calidad de vida de quienes la padecen más no prevenir la enfermedad.
  • En otra investigación publicada en el 2017 en la revista Nutrición Hospitalaria y dirigida por José Enrique de la Rubia Ortí, doctor en Farmacia por la Universidad de Valencia, se realizó un estudio experimental titulado: Influencia del aceite de coco en enfermos de Alzheimer a nivel cognitivo, a través de un ensayo clínico, los autores seleccionaron 44 pacientes con Alzheimer de la zona de la Ribera (Comunidad Valenciana), de los cuales a la mitad se le administró durante 21 días, 40 ml diarios de aceite de coco repartidos entre desayuno (20 ml) y comida (20 ml). Cabe destacar, que antes y después de suministrar el medicamento a los pacientes estudiados, se le realizaron diferentes test para evaluar posibles efectos secundarios. Obtuvieron como resultado que en los enfermos que tomaron el aceite de coco hubo una mejora cognitiva tras finalizar la intervención, siendo estadísticamente significativa en las áreas de orientación y lenguaje-construcción, por lo tanto, concluyeron que, el aceite de coco parece mejorar la capacidad cognitiva de los enfermos de Alzheimer, variando la intensidad de la misma en función del área cognitiva.
  • Así mismo, desde el 2018, se ha llevó acabo una investigación en el Lady Davis Institute de Quebec, mediante la realización de pruebas con animales, que han resultado positivas, comprobando que el medicamento no es tóxico para los humanos. Encontrando, que existe una enzima llamada Caspase-6 que se activa en las lesiones cerebrales que causa la enfermedad de Alzheimer y está asociada directamente con la pérdida de la memoria, se trazaron una hipótesis que consistía en el bloqueo de dicha enzima para evitar los efectos de la enfermedad. Durante este proceso encontraron un bloqueador llamado VX-765, el cual, se dieron cuenta que tenía un efecto sorprendente e inesperado en ratones, ya que revirtió los efectos de la pérdida de memoria, redujo la inflamación y paró la acumulación de péptidos amiloides típicos de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, también consiste principalmente en el tratamiento de la enfermedad, esperemos que puedan seguir avanzando los estudios en este campo, ya que los resultados parecen ser muy prometedores.
  • Existe un nuevo enfoque en el área de la oftalmología, un equipo de investigadores liderado por Bliss O´Bryhim, publicó un artículo en la Revista de la Asociación Médica Americana de Oftalmología (JAMA por sus siglas en inglés), quienes desarrollaron una técnica poco invasiva y más económica para la detección del Alzheimer antes de la aparición de síntomas clínicos, mediante la utilización de equipos similares a los que tienen en la consulta médica. En esta oportunidad, trabajaron con una muestra de 30 personas con 70 años, quienes no presentaban síntomas visibles de la enfermedad. Como resultado, casi la mitad arrojó niveles elevados de amiloide o proteína tau, que, como se explicó anteriormente, son las asociadas al deterioro degenerativo provocado por la enfermedad, lo que sugiere que con el tiempo eventualmente podrían desarrollar demencia, así mismo, los investigadores observaron adelgazamiento de la retina, algo que los expertos habían visto previamente en autopsias de personas que murieron a causa de la enfermedad de Alzheimer.
  • Por otra parte, un médico de nacionalidad iraelí llamado Eitan Okun, dirige a un grupo de investigación que ha trabajado en ratones una vacuna contra el Azheimer, especialmente bloqueando en los pacientes la proteína beta-amiloide, la cual se ve aumentada a nivel cerebral. Desean aplicar pruebas en personas mayores de 50 años y aquellos con síndrome de Down, ya que son las poblaciones más vulnerables. Finalmente, esperan que la vacuna atraviese la barrera hematoencefálica para que los amiloides puedan ser visibles en una resonancia magnética (RM). Así mismo, recomiendan la práctica de actividad física para aumentar y fortalecer las conexiones de las neuronas implicadas en la capacidad para generar recuerdos.
  • Para finalizar, una publicación de National Geographic en español, reporta que un equipo de investigadores en Chile, mediante un ensayo clínico en ratones, han encontrado la forma de mejorar su capacidad cognitiva, mediante la intervención del metabolismo de la glucosa, ya que este, se ve ampliamente relacionado con la activación de una vía cerebral (vía Wnt). Los investigadores refieren que el metabolismo de la glucosa se encuentra disminuido en casi todas las enfermedades neurodegenerativas, por lo tanto, disminuye la capacidad del cerebro para aprovechar glucosa, que es su principal fuente de energía. El objetivo final que se han planteado es retardar la pérdida de memoria, la cual, resulta uno de los efectos más graves para las personas con Alzheimer, por lo tanto, si lo logran podría dar un vuelco total en su estilo de vida y ayudar potencialmente a los familiares, quienes, cabe destacar, padecen tanto emocional como económicamente las secuelas de la enfermedad.

Entre las medidas preventivas del Alzheimer, el mantenimiento de la actividad mediante el aprendizaje durante toda la vida y el consumo de una dieta rica en frutas y verduras juegan un papel fundamental, a pesar, que la función de la nutrición en la prevención o disminución del riesgo de esta enfermedad está en investigación, la obtención de suficientes nutrientes antioxidantes como vitamina C y E, ayuda a proteger al cuerpo de los efectos dañinos de radicales libres, el consumo adecuado de folatos y vitaminas B6 y B12 son muy importantes porque el nivel alto de homocisteína en sangre es un factor de riesgo.

También es probable que las grasas dietéticas ayuden a mantener a raya esta enfermedad, ya que las personas con una dieta rica en ácidos grasos, omega-4 y omega-3 y omega-6, con bajas cantidades de grasas saturadas y ácidos grasos trans parecen tener menor riesgo de la enfermedad de Alzheimer. 

Actualmente, los enfoques terapéuticos basados en el uso de antioxidantes, son capaces de contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren la enfermedad de Alzheimer, cada día son mas las investigaciones que buscan compuestos antioxidantes naturales con una fuerte actividad antiinflamatoria y que puedan cruzar la barrera de sangre a nivel cerebral, se basan en cambios en la dieta, consumo de suplementos alimentarios, alimentos funcionales y nutracéuticos, incluyendo ejercicios, vida social activa y actividad intelectual sostenida. Aún queda mucho por hacer desde este punto de vista, falta comprobar sus efectos, sin embargo, pueden aplicarse como medidas preventivas para evitar el Alzheimer.

Esperemos que, en un futuro no muy lejano, todas estas investigaciones puedan ser comprobadas y aceptadas por la comunidad científica, ya que serían de gran ayuda no sólo para disminuir los efectos provocados por esta enfermedad, sino para evitar su aparición en los adultos mayores, así podrán tener mejor calidad de vida para disfrutar de sus mejores años junto a sus familiares. Y seguramente así será, ya que los estudios en genética indican que los ratones tienen una carga de ADN similar a la del ser humano en un 90%, por lo tanto, los resultados de los ensayos clínicos realizados en estos animales, muy probablemente no difieran tanto con los que se pueden esperar en aquellas personas que sufren de la enfermedad de Alzheimer.